Poemas Ascension de Jesus


Fray Luis de León 

La oda a la Ascensión
"¿Y dejas, Pastor santo,
tu grey en este valle hondo, escuro,
con soledad y llanto;
y tú, rompiendo el puro
aire, ¿te vas al inmortal seguro?

Los antes bienhadados,
y los agora tristes y afligidos,
a tus pechos criados,
de ti desposeídos,
¿a dó convertirán ya sus sentidos?

¿Qué mirarán los ojos
que vieron de tu rostro la hermosura,
que no les sea enojos?
Quien oyó tu dulzura,
¿qué no tendrá por sordo y desventura?

Aqueste mar turbado,
¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién concierto
al viento fiero, airado?
Estando tú encubierto,
¿qué norte guiará la nave al puerto?

¡Ay!, nube, envidiosa
aun deste breve gozo, ¿qué te aquejas?
¿Dó vuelas presurosa?
¡Cuán rica tú te alejas!
¡Cuán pobres y cuán ciegos, ay, nos dejas!"




LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
Jesús, mi amor, que en una nube de oro,
engendrada del llanto de tu ausencia,
al Cielo te trasladas en presencia
del, si alegre, dichoso, santo coro,

mi corazón se va tras su tesoro;
tras Ti se va con alta diligencia,
y yo te sigo en dulce competencia,
con cudiciosa vista y triste lloro.

¿Cómo oirás, oh mi bien, el llanto mío,
si vas adonde nunca entró la pena?
¡Bien que en tus manos llevas mi memoria!

Lejos yo, cual mis ojos, hechos río,
el fuego templan que en mi pecho suena,
templaré mis querellas con tu gloria.

Pedro de Espinosa (1578-1650).
Jesús, mi amor, que en una nube



El segundo es un himno recogido en la Liturgia de las Horas.
por José Luis Blanco Vega (1930-2005)
No; yo no dejo la tierra.
No; yo no olvido a los hombres.
Aquí, yo he dejado la guerra;
arriba, están vuestros nombres.
¿Qué hacéis mirando al cielo,
varones, sin alegría?
Lo que ahora parece un vuelo
ya es vuelta y es cercanía.

El gozo es mi testigo.
La paz, mi presencia viva,
que, al irme, se va conmigo
la cautividad cautiva.

El cielo ha comenzado.
Vosotros sois mi cosecha,
El padre ya os ha sentado
conmigo, a su derecha.

Partid frente a la aurora.
Salvad a todo el que crea.
Vosotros marcáis mi hora.
Comienza vuestra tarea.




Jesucristo después de 40 días
de resucitar en vida,
al cielo volvería,
a sentarse a la diestra de Dios,
a reinar con amor.

Jesucristo empieza a elevarse,
volando, sin alas; no es truco,
de forma corporal asciende,
a su Padre, su Dios y Amo.

Tras las nubes se pierde
en tan bello ascenso;
cuerpo espiritual se viste
y en amor inmenso.

Ocurrió en el monte de los olivos
ante apóstoles contemplativos,
que lo vieron elevarse
a los cielos alejarse.

A los cielos llega a esperarlos,
a sus apóstoles fieles y sinceros,
cuya morada les prometería,
en otrora, ahora cumpliria.

Él, deja al espíritu santo
como el mejor ayudante;
fortalece aún bajo llanto
y es el mejor acompañante.

Ángeles en el acto dicen:
Él regresará un día cualquiera
así como contemplaron irse;
allá al cielo de gloria vestirse.

Se sienta de Dios a la diestra,
poderoso rey en potencia;
el Reino de Dios en la tierra
muy pronto hará presencia.

Limpia los cielos en su reinado,
lanzando al diablo a esta esfera;
que luego limpiará total la tierra
al diablo ya habrá aniquilado.

Hch. 1:2,9-13; LC. 24:50;
Rev. 12:9
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Autor: Millondurango



Jesús está de fiesta
Aleluya, aleluya,
Cristo sube a las alturas.
Aleluya, aleluya,
el Señor entra en su mansión.

Jerusalén está en fiesta,
canta la esposa del Rey;
alzan todos sus coronas,
felices cantando: "Amén".
Hoy brillan sus cinco llagas,
más puras que el mismo sol.
Cantan de gozo los mártires,
por el triunfo del Señor.

Ábranse puertas eternas,
ábranse de par en par,
canta el coro de los santos
batiendo palmas de paz.
Hoy entra Rey a los cielos,
el siervo que aquí sufrió.
Los ángeles lo reciben,
llévanlo al trono de Dios.

Pasan las penas del mundo,
llega la hora de Dios,
los que fueron despreciados
reciben su galardón.

Felices son los humildes
y los que buscan la paz,
felices los perseguidos
porque con Él reinarán.

padre Esteban Gumucio (1914-2001),