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Poemas a la Preciosísima Sangre de Cristo


Preciosa Sangre de Cristo, de su cuerpo derramada 

1. Preciosa Sangre de Cristo,
de su cuerpo derramada,
a la cruz va mi mirada
y adoro al Dios que yo he visto,

2. Los ojos grandes, divinos
iluminan todo el rostro;
son mi luz, y yo me postro,
llorando mis desatinos.

3. Es Cristo Resucitado
mi invencible defensor,
el que reina por amor
y al que veo en cruz clavado.

4. No puedo temer castigo
al verle a Jesús así,
que si un día le ofendí
la cruz es su paz conmigo.

5. Sus llagas puras, preciosas,
ante el Padre están hablando,
y Dios se está recreando
ante esas divinas rosas.

6. Son todo el amor del Hijo
su Pasión, la Eucaristía,
que en Pascua se convertía
el dolor del Crucifijo.

7. El costado es manantial
de sacramentos de gracia
y ha mostrado su eficacia
en la fuente bautismal.

8. Del corazón ha nacido
la Iglesia, su amada esposa,
allí descansa y reposa
y encuentra refugio y nido.

9. Llagas de clavos y lanza,
mi perdón, fuerza y dulzura,
que sienta yo la ternura
de Jesús, que es mi esperanza.

10. Y cuando llegue mi muerte,
¡oh Jesús, dulce y piadoso!,
halle en tu abrazo amoroso
contigo mi eterna suerte. Amén.

Puebla, 2 julio 2009




Sangre de Cristo, embriágame
Embriágame de dulzura,
Sangre de Cristo preciosa,
y que el alma silenciosa
sienta el amor que le cura.

Embriágame de pasión,
sangre por mí derramada,
para que en mí no haya nada
extraño a su corazón.

Embriágame de pureza,
sangre de Dios virginal,
para que el hombre animal
no profane mi grandeza.

Embriágame de bondad,
sangre santa del Calvario,
para que no haya adversario
que ofenda tu santidad.

Embriágame hasta perder
el raciocinio y sentido,
que, al verme de Dios transido,
Dios será mi amanecer.

Puebla, 4 julio 2009





Oración a la Preciosa Sangre de Cristo
ante la santa Eucaristía

(Esta oración, rimada en sencilla poesía puede ser orada de modo individual, meditando el contenido espiritual de los versos; o puede rezarse comunitariamente a dos coros, alternando las estrofas impares y las pares. En una oración comunitaria se puede ir leyendo a dos coros las estrofas, o – mejor – se puede cantarlas con un semitonado, con ritmo contemplativo)

(Coro primero)
1. Preciosa Sangre de Cristo,
por nosotros derramada,
de cinco heridas manantes
eres Amor que nos salva.

(Coro segundo)
2. Sangre de Dios humanado,
sangre mía, de mis llagas,
toda mi vida y pasión
la veo ahí reflejada.

(Coro primero)
3. Conmigo te hiciste uno,
amándome hasta la entraña:
nada que humano se diga
fue ajeno a tu vida humana.

(Coro segundo)
4. Y todo ofreciste al Padre:
mis alegrías y lágrimas;
mi vida y muerte son tuyas,
mía será tu morada.

(Coro primero)
5. Hoy vives resucitado
y sobre el mundo te alzas;
eres perdón de los hombres
y tu gracia nos regalas.

(Coro segundo)
6. Sangre preciosa, purísima,
de María inmaculada,
eres la paz, la belleza
que adorna a tu Iglesia santa.

(Coro primero)
7. Cuando miro al Crucifijo,
te veo, Sangre adorada,
de manos, pies y costado,
Sangre que riega y que salva.

(Coro segundo)
8. A esa llaga del Costado
me acerco para besarla,
y me siento refugiado,
libre de toda acechanza.

(Coro primero)
9. Corazón que un día abrió
el soldado con la lanza,
y de esa fuente brotan
ríos de sangre y de agua.

(Coro segundo)
10. Era el signo del Espíritu
que Dios Padre nos mostraba,
y en los siete Sacramentos
a la Iglesia confiaba.

(Coro primero)
11. Sangre divina de Cristo,
al Padre sean las gracias;
te adoro en la Eucaristía
que entera traspasa el alma.

(Coro segundo)
12. Preciosa Sangre de Cristo,

en mi iglesia venerada,
tú serás mi eterna gloria,
Sangre de Dios sacrosanta. Amén.

Puebla, 18 junio 2010



Esta es la sangre de Dios

La “Congregación de la Pasión de Jesucristo” – popularmente, los Pasionistas – celebra la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo con categoría de fiesta el 1 de julio, e indican en su “Propio de la Liturgia de las Horas” cómo esta fiesta fue concedida a la Congregación en 1773. Su santo Fundador, San Pablo de la Cruz, murió en 1775. “La devoción a la Preciosísima Sangre la hallamos expuesta en san Pablo de la Cruz y en los primeros pasionistas, especialmente en san Vicente María Strambi, que profundizó en ella y la propagó, escribiendo incluso un opúsculo para el mes de la Preciosísima Sangre”.

Para su Breviario fue compuesto el siguiente himno.

Esta es la sangre de Dios
en la heridas de Cristo;
es la locura de amor
que Dios nos mostró en su Hijo.

Que no tema el pecador,
ante el amor infinito,
ved que Dios se ha desbordado
y que en la Cruz se ha vertido.

El corazón palpitante
cuando no tuvo latido
se abrió para dar al mundo
la sangre del sacrificio.

Oh sangre que reconcilia
cielo y tierra divididos,
sangre del divino Esposo
memorial de su martirio.

Oh sangre de Eucaristía
en labios enrojecidos,
sangre de Cristo preciosa
pacto de los elegidos.

¡Gloria y eterna alabanza
al Redentor que ha sufrido,
a ti, Jesús, nuestro amor
hasta el último suspiro! Amén.


Al Santísimo Cristo de la Sangre

¡ Las agujas hirientes del espino
tu cabeza divina taladraron !
De sudor y de sangre se impregnaron
los guijarros y el polvo del camino.

La despiadada lanza del longino
tu pecho desgarró. Se derramaron
goterones sanguíneos que besaron
el lirio de tu cuerpo mortecino.

¡ Tembló la tierra !... ¡ Oscurecióse el Cielo !...
¡ Rugió la tempestad !... ¡ Huyó la gente...
Y contigo el cortejo funerario !...

Yacente ya, sobre el marmóreo suelo,
bañada en sangre, muda e imponente,
sola quedó la Cruz en el Calvario.
Manuel García Romero
La Sangre de Jesús

SANGRE DE CRISTO
SANGRE HERMOSA
SANGRE BENDITA
SANGRE DE REMADA
SANGRE QUE SALVA
SANGRE QUE TIENE PODER

I
CRISTO QUE MORISTE
POR NUESTROS PECADOS
CRISTO QUE PERDONA
TODO PECADO
CRISTO TU SALVACIÓN
ES GRATIS CON SOLO
ACEPTARTE EN TU CORAZON

II
CREO EN JESÚS QUE VIVE
REINA QUE VIENE PRONTO
UN CORAZÓN DE CRISTO
CRISTO QUE TODO LO
PUEDE
ERES EL MISMO DE AYER, HOY
POR LOS SIGLOS

ERES LA VIDA ETERNA III
CRISTO DE MI VIDA
CRISTO TU AMOR ES INFINITO
CRISTO DONDE PERMITE
ACERCAR A LOS NIÑOS

IV
NO ME AVERGÜENZO DE ESTE
EVANGELIO PORQUE ES PODER
OH ESPÍRITU SANTO QUE HACES
MILAGROS ESPÍRITU DE DIOS.

V
CRISTO DE MI VIDA QUE TE LLEVO
EN MI CORAZÓN CRISTO TE AMO
MÁS QUE A NADA SOLO ES LA
BÚSQUEDA Y ENTREGA A TI

VI
ORGULLO DE SEGUIRTE
ORGULLO DE SER
CRISTIANO PORQUE
ME RESCATASTE
POR GRACIA SOMOS
SALVO POR GRACIA
Y MISERICORDIA
TENEMOS VIDA Y
VIDA ABUNDANTE.

VII
CRISTO CREO EN TU SANGRE
CRISTO CREO EN QUE ERES MAS
PODEROSO QUE UN VIRUS QUE
TÚ LO PUEDES DESAPARECER
TU PALABRA NO DESAPARECERA
NO ERES HIJO DE HOMBRE PARA
MENTIR Y ARREPENTIRSE
TUS CUMPLES TUS PROMESAS.

EDIER DE JESUS MENDOZA VANEGAS

Poemas Ascension de Jesus


Fray Luis de León 

La oda a la Ascensión
"¿Y dejas, Pastor santo,
tu grey en este valle hondo, escuro,
con soledad y llanto;
y tú, rompiendo el puro
aire, ¿te vas al inmortal seguro?

Los antes bienhadados,
y los agora tristes y afligidos,
a tus pechos criados,
de ti desposeídos,
¿a dó convertirán ya sus sentidos?

¿Qué mirarán los ojos
que vieron de tu rostro la hermosura,
que no les sea enojos?
Quien oyó tu dulzura,
¿qué no tendrá por sordo y desventura?

Aqueste mar turbado,
¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién concierto
al viento fiero, airado?
Estando tú encubierto,
¿qué norte guiará la nave al puerto?

¡Ay!, nube, envidiosa
aun deste breve gozo, ¿qué te aquejas?
¿Dó vuelas presurosa?
¡Cuán rica tú te alejas!
¡Cuán pobres y cuán ciegos, ay, nos dejas!"




LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
Jesús, mi amor, que en una nube de oro,
engendrada del llanto de tu ausencia,
al Cielo te trasladas en presencia
del, si alegre, dichoso, santo coro,

mi corazón se va tras su tesoro;
tras Ti se va con alta diligencia,
y yo te sigo en dulce competencia,
con cudiciosa vista y triste lloro.

¿Cómo oirás, oh mi bien, el llanto mío,
si vas adonde nunca entró la pena?
¡Bien que en tus manos llevas mi memoria!

Lejos yo, cual mis ojos, hechos río,
el fuego templan que en mi pecho suena,
templaré mis querellas con tu gloria.

Pedro de Espinosa (1578-1650).
Jesús, mi amor, que en una nube



El segundo es un himno recogido en la Liturgia de las Horas.
por José Luis Blanco Vega (1930-2005)
No; yo no dejo la tierra.
No; yo no olvido a los hombres.
Aquí, yo he dejado la guerra;
arriba, están vuestros nombres.
¿Qué hacéis mirando al cielo,
varones, sin alegría?
Lo que ahora parece un vuelo
ya es vuelta y es cercanía.

El gozo es mi testigo.
La paz, mi presencia viva,
que, al irme, se va conmigo
la cautividad cautiva.

El cielo ha comenzado.
Vosotros sois mi cosecha,
El padre ya os ha sentado
conmigo, a su derecha.

Partid frente a la aurora.
Salvad a todo el que crea.
Vosotros marcáis mi hora.
Comienza vuestra tarea.




Jesucristo después de 40 días
de resucitar en vida,
al cielo volvería,
a sentarse a la diestra de Dios,
a reinar con amor.

Jesucristo empieza a elevarse,
volando, sin alas; no es truco,
de forma corporal asciende,
a su Padre, su Dios y Amo.

Tras las nubes se pierde
en tan bello ascenso;
cuerpo espiritual se viste
y en amor inmenso.

Ocurrió en el monte de los olivos
ante apóstoles contemplativos,
que lo vieron elevarse
a los cielos alejarse.

A los cielos llega a esperarlos,
a sus apóstoles fieles y sinceros,
cuya morada les prometería,
en otrora, ahora cumpliria.

Él, deja al espíritu santo
como el mejor ayudante;
fortalece aún bajo llanto
y es el mejor acompañante.

Ángeles en el acto dicen:
Él regresará un día cualquiera
así como contemplaron irse;
allá al cielo de gloria vestirse.

Se sienta de Dios a la diestra,
poderoso rey en potencia;
el Reino de Dios en la tierra
muy pronto hará presencia.

Limpia los cielos en su reinado,
lanzando al diablo a esta esfera;
que luego limpiará total la tierra
al diablo ya habrá aniquilado.

Hch. 1:2,9-13; LC. 24:50;
Rev. 12:9
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Autor: Millondurango



Jesús está de fiesta
Aleluya, aleluya,
Cristo sube a las alturas.
Aleluya, aleluya,
el Señor entra en su mansión.

Jerusalén está en fiesta,
canta la esposa del Rey;
alzan todos sus coronas,
felices cantando: "Amén".
Hoy brillan sus cinco llagas,
más puras que el mismo sol.
Cantan de gozo los mártires,
por el triunfo del Señor.

Ábranse puertas eternas,
ábranse de par en par,
canta el coro de los santos
batiendo palmas de paz.
Hoy entra Rey a los cielos,
el siervo que aquí sufrió.
Los ángeles lo reciben,
llévanlo al trono de Dios.

Pasan las penas del mundo,
llega la hora de Dios,
los que fueron despreciados
reciben su galardón.

Felices son los humildes
y los que buscan la paz,
felices los perseguidos
porque con Él reinarán.

padre Esteban Gumucio (1914-2001),